Desde hace 7 años, Valery Rodríguez, Alumni de la PUCV y recientemente reconocida como parte de los 100 Jóvenes Líderes, ha construido una trayectoria profesional ligada a la ciencia aplicada, la innovación y el emprendimiento con impacto ambiental. Cofundadora y CEO de IMEKO, emprendimiento de base científico-tecnológica dedicado al reciclaje de colillas de cigarro, ha liderado el desarrollo de una tecnología que permite recuperar el plástico presente en este residuo altamente contaminante y reincorporarlo a la industria, extendiendo su vida útil bajo los principios de la economía circular.
El trabajo impulsado desde IMEKO, ha marcado el foco de sus proyectos actuales y futuros. En esta etapa, el desafío está puesto en ampliar el alcance de la química aplicada hacia otros residuos que hoy no cuentan con soluciones de valorización. En ese camino, Valery destaca un proyecto reciente que están desarrollando con el apoyo de BID Lab, el que contempla tanto iniciativas internas de investigación y desarrollo como acciones de trabajo con la comunidad. «Es un proyecto muy bonito que nos permitirá expandir nuestro alcance y multiplicar nuestro impacto», señala, subrayando la importancia de combinar innovación tecnológica y compromiso social.
Este recorrido fue recientemente reconocido con su selección como una de las 100 Jóvenes Líderes, distinción entregada por El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez. Para la Alumni, este reconocimiento tiene un significado profundo y va más allá de lo individual. «Lo tomo como un recordatorio de que hemos hecho las cosas bien, con esfuerzo, profesionalismo y dedicación, siempre destacando el rol de la ciencia en este camino», afirma, agregando que también representa una responsabilidad para seguir generando cambios y promoviendo una cultura más sostenible, entendiendo que el cuidado del medio ambiente es un desafío que involucra a toda la sociedad.
Finalmente, Valery destaca su formación en la Universidad, ya que ha sido clave debido a la sólida base académica recibida y las herramientas adquiridas durante su etapa como estudiante de Química Industrial. «La PUCV me brindó un entorno que me permitió explorar intereses más allá de lo estrictamente académico y vincularme tempranamente con la industria y el ecosistema de innovación del país», comenta. Esa experiencia fue determinante para perfilar un camino profesional distinto a lo tradicional, enfocado en la ciencia aplicada y el emprendimiento con propósito.
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