Marcos Amador y la lógica de la ingeniería aplicada a lo humano

La trayectoria de Marcos Amador, Alumni de Ingeniería Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, se ha construido a partir de una combinación entre pensamiento estratégico, experiencia en entornos de alta exigencia y una mirada crítica sobre la forma en que las personas gestionan su desarrollo personal y profesional. Tras más de una década en contextos vinculados a producto, tecnología, startups y escenarios internacionales, fundó VisionSelf, una iniciativa que propone aplicar la lógica de la ingeniería al diseño de la vida personal.

Al mirar su recorrido profesional, Marcos destaca que no se trata de un camino lineal. “Si miro hacia atrás, no lo veo como una línea recta ni como un ‘gran salto’, sino como una acumulación de decisiones pequeñas pero coherentes”, señala. Su formación como ingeniero civil industrial fue clave para desarrollar una mirada sistémica, que luego comenzó a aplicar más allá de los proyectos tradicionales. “Estudiar Ingeniería Civil Industrial me entrenó para pensar en sistemas, pero el verdadero punto de inflexión vino cuando empecé a aplicar esa lógica fuera de los proyectos tradicionales: en productos digitales, equipos, procesos… y finalmente en mí mismo”, explica.

A partir de su experiencia laboral, identificó un problema recurrente en organizaciones y equipos. “El problema casi nunca era la falta de talento, sino la falta de dirección operativa. Personas brillantes, agotadas, dispersas o atrapadas en la urgencia”, afirma. Esa constatación fue el punto de partida de VisionSelf. “Las mismas herramientas que usamos para construir edificios, software o empresas también podían usarse para diseñar identidad, hábitos y futuro personal”, sostiene. Y agrega: “No fue una inspiración mística; fue una conclusión técnica”.

En su reflexión sobre la disciplina y el comportamiento humano, Marcos propone un cambio de enfoque. “En ingeniería nadie diría que un puente ‘falla por falta de motivación’. Falla porque está mal diseñado”, plantea. Desde esa lógica, afirma que “si una meta no se ejecuta, el problema no es la persona, es la arquitectura que la rodea —tiempo, entorno, hábitos, incentivos, fricción—”. En ese sentido, concluye que “cuando entiendes eso, la disciplina deja de ser un juicio moral y pasa a ser una consecuencia técnica”.

Respecto a su formación en la PUCV, Marcos destaca el impacto de una educación orientada al rigor y al pensamiento crítico. “La PUCV me dio algo que valoro cada vez más con los años: estructura mental”, señala. En esa línea, agrega: “Aprendí a descomponer problemas grandes en partes manejables, a no enamorarme de la primera solución y a convivir con la complejidad sin paralizarme”. Más allá de los contenidos específicos, enfatiza que “la escuela me entrenó en una forma de pensar: rigor, método y responsabilidad intelectual”.

Finalmente, entrega un mensaje a estudiantes y Alumni que enfrentan dudas sobre su rumbo profesional. “La falta de claridad no es una falla personal, es una señal. Significa que tienen más opciones que estructura”, afirma. Y agrega: “No necesitan tener ‘la respuesta correcta’ hoy. Necesitan un sistema que les permita probar, medir y ajustar sin quemarse”. Desde su experiencia, concluye con una idea clave: “El peor error es quedarse esperando certeza antes de actuar. En ingeniería aprendimos que se itera con prototipos, no con teorías. La vida funciona igual. Diseñen versiones, no destinos finales. La claridad aparece caminando, no pensando más”.

En paralelo a su trabajo en el ámbito del diseño de sistemas personales y profesionales, Marcos Amador es autor del libro VISIONSELF: El protocolo de 4 imágenes con IA para aplicar ingeniería a tu realidad y hacer inevitables tus metas, el cual puede adquirirse a través del siguiente link.

Dirección de Empleabilidad y Red Alumni PUCV

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