Con 13 años de trayectoria en el servicio exterior, Pablo Segura Correa, actualmente se desempeña como Jefe de Cancillería en la Embajada de Chile en Panamá, representando al país con vocación y compromiso. «La PUCV fue fundamental para mi formación y vocación de servicio público», afirma, destacando el rol que tuvo su paso por la Universidad en su ingreso a la carrera diplomática.
El Alumni recuerda que su camino académico estuvo marcado por el esfuerzo. Logró ingresar a la PUCV, donde obtuvo su Licenciatura en Historia con mención en Ciencias Políticas en 2009, para luego titularse del Magíster en Relaciones Internacionales en 2011. «Con esfuerzo y estudio pude ingresar a la PUCV, mi alma mater» comenta. Su formación en la Universidad fue clave para rendir con éxito las pruebas de acceso a la Academia Diplomática Andrés Bello, a la que ingresó en 2012.
Con especial nostalgia, recuerda sus años como estudiante, en particular el tradicional ascenso por las escaleras hacia el castillo del Paseo Valle en Viña del Mar, donde se ubica el Instituto de Historia. También rememora las clases de Relaciones Internacionales del profesor Eduardo Araya, que marcaron un antes y un después en su vocación. «Las clases del profesor Araya fueron decisivas para enfocarme en la diplomacia», comparte sobre ese momento que definió su futuro profesional.
Durante su carrera, ha ejercido funciones en distintas direcciones de Cancillería y ha representado a Chile en las misiones diplomáticas de Nicaragua, España y, actualmente, Panamá. Este recorrido no ha estado exento de retos y adaptaciones propias del servicio exterior. «La diplomacia te obliga a adaptarte a diversas circunstancias y realidad, también a nivel familiar», reconoce, destacando tanto el aprendizaje cultural como los desafíos personales que conlleva esta labor.
En el marco del Centenario de la PUCV, Pablo envía un mensaje de reconocimiento y gratitud a la comunidad universitaria. Destaca el rol de la institución en la formación de profesionales comprometidos con el país. «Felicito a la PUCV por este siglo de historia, dedicación y excelencia», expresa, invitando a la Universidad a seguir promoviendo el conocimiento y el diálogo en un contexto internacional complejo, marcado por la polarización.
Finalmente, entrega un mensaje a las nuevas generaciones de titulados, motivándolos a ejercer sus profesiones con compromiso ético y vocación de servicio. «Invito a las nuevas generaciones a ejercer con espíritu crítico, vocación pública y sentido ético», señala, convencido de que el aporte de cada profesional puede contribuir a un Chile con mayor integridad y desarrollo.
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