Moverse entre el campo, la industria y los mercados internacionales ha sido una constante en la trayectoria de Jesús Díaz Wilson, Alumni de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Su carrera, marcada por la toma de decisiones estratégicas y la búsqueda permanente de nuevos desafíos, lo ha llevado a desempeñarse en distintos sectores productivos y a liderar proyectos tanto en Chile como en Brasil.
Su vínculo con el mundo laboral comenzó antes de finalizar sus estudios. Durante los veranos trabajó en la empresa agrícola Agrichile, experiencia que se consolidó tras titularse como ingeniero agrónomo en la PUCV. Luego asumió un desafío inesperado al convertirse en gerente de Operaciones del Terminal Pesquero Metropolitano, un cargo que lo llevó a ampliar su mirada profesional. “Era un trabajo mucho más dedicado a la logística y requería nuevas habilidades que tuve que aprender y desarrollar”, recuerda.
Uno de los hitos que marcó su carrera fue su viaje a Francia, donde profundizó su formación en la industria y la logística. “Tuve la oportunidad de ver in situ cómo funcionaba la industria en Europa… entendí el potencial de Chile como país y lo mucho que había por hacer”, señala. A su regreso, retomó el camino de la agroindustria en la empresa Guallarauco, donde llegó a desempeñarse como gerente de Producción.
Con el paso del tiempo, su interés se orientó hacia roles más estratégicos y directivos, lo que lo llevó a retomar sus estudios. Cursó Ingeniería Civil Industrial y posteriormente un MBA en Administración y Finanzas, formación que impulsó la creación de su propia empresa, Inversiones J&D Ltda., dedicada a servicios, exportaciones e importaciones. Tras casi una década de operación, vendió la compañía en el contexto de la pandemia y asumió un nuevo desafío internacional como CEO de un proyecto agroindustrial de gran escala en Brasil.
Desde su experiencia internacional, Díaz Wilson reflexiona sobre las oportunidades de las empresas chilenas en el escenario global. “Estoy convencido de que América Latina, y especialmente Brasil, representa una oportunidad real y escalable que por años hemos mirado con los ojos equivocados”, afirma. En esa línea, agrega que “Chile ya tiene el potencial técnico y el capital humano; solo faltan miradas frescas y salir de la caja”.
Al mirar su formación en la PUCV, destaca el valor de una educación integral. “Más que la carrera que estudié, el concepto de universidad, de universalidad, es lo que atesoro… esa formación es la que te permite transitar en un sinfín de situaciones y formar tu sistema de valores como persona”, señala.
Finalmente, entrega un mensaje a las nuevas generaciones interesadas en el liderazgo y la proyección internacional. “Prepárense, estudien y encuentren placer en el conocimiento. Como decía Séneca, la suerte es donde el conocimiento y la preparación se cruzan con la oportunidad”, concluye.
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