Ricardo Martínez, Alumni PUCV, investiga nuevas estrategias para enfrentar el deterioro cognitivo asociado al Alzheimer

Desde Barcelona, Ricardo Martínez, Alumni de Pedagogía en Educación Física y de Magíster en Actividad Física para la Salud de la PUCV, desarrolla una investigación que busca explorar nuevas herramientas para enfrentar el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad de Alzheimer. Su trabajo conecta actividad física, tecnología, atención y movimientos oculares, con el propósito de comprender si una modalidad de entrenamiento basada en un videojuego interactivo puede generar efectos beneficiosos a nivel cognitivo y cerebral.

La investigación surgió a partir de su interés por encontrar nuevas estrategias que puedan contribuir a prevenir, detectar o retrasar enfermedades neurodegenerativas. «Investigar el Alzheimer no solamente significa estudiar una enfermedad, sino también intentar preservar algo tan fundamental como nuestra identidad y nuestra capacidad de relacionarnos con los demás», explica Ricardo, quien considera especialmente relevante abordar una enfermedad que afecta progresivamente la memoria y, en etapas avanzadas, incluso la capacidad de reconocer a las personas cercanas.

En ese contexto, junto a su equipo desarrolló un videojuego controlado mediante la mirada. Los participantes debían fijarse en una diana que aparecía en pantalla y evitar los distractores que iban surgiendo. El entrenamiento se realizó durante ocho semanas, cinco días a la semana y por 10 minutos en cada sesión. A medida que avanzaban, el juego aumentaba progresivamente su dificultad mediante la incorporación de más dianas y distractores, mayores desplazamientos y una mayor velocidad.

«Nos interesó explorar una modalidad de entrenamiento diferente: un videojuego interactivo diseñado para mantener la atención mientras genera movimientos oculares y fijaciones visuales», señala. La propuesta busca estimular procesos relacionados con la atención y la actividad cerebral a través de una intervención que además, puede realizarse sentado, facilitando su acceso para personas que presentan dificultades de movilidad y que podrían tener mayores limitaciones para realizar ejercicio físico convencional.

Tras ocho semanas de intervención, los resultados mostraron cambios en distintas variables. «Observamos mejoras en algunas medidas cognitivas, cambios en la respuesta pupilar asociada al procesamiento atencional y modificaciones en determinados biomarcadores de tau», comenta Ricardo. En particular, entre participantes con un perfil cognitivo de menor riesgo de conversión a demencia se observó una disminución de pTau-181 y pTau-217, biomarcadores asociados a la enfermedad de Alzheimer. Si bien los resultados en investigaciones de mayor escala y con diseños controlados, abren nuevas preguntas sobre el potencial de este tipo de intervenciones.

La investigación representa hoy una de las expresiones de una trayectoria que comenzó en las aulas de la PUCV, cuando Ricardo ingresó a estudiar Pedagogía en Educación Física. Fue durante el pregrado que comenzó a interesarse especialmente por la fisiología del ejercicio y por comprender las razones detrás de los fenómenos que estudiaba. «Siempre tuve muchas preguntas sobre lo que estábamos aprendiendo. Con el tiempo descubrí que muchas de esas preguntas solamente podían encontrar una respuesta a través de la investigación», recuerda.

Su interés continuó durante el Magíster en Actividad Física para la Salud de la PUCV, instancia en la que profundizó sus conocimientos y comenzó a orientar su mirada hacia la relación entre actividad física y salud cerebral. En este proceso, destaca especialmente la influencia del profesor Carlos Cristi, quien fue su director de tesis durante el magíster. «Carlos Cristi despertó en mí un interés muy fuerte por la relación entre la actividad física y el cerebro», señala.

Los aprendizajes adquiridos durante su formación en la Universidad fueron fundamentales para sus primeras investigaciones y publicaciones y posteriormente para continuar su camino académico en el extranjero, llegando a desarrollar actualmente su investigación doctoral en Barcelona. Para Ricardo, este recorrido también demuestra cómo una formación de Educación Física puede abrirse hacia ámbitos interdisciplinarios y conectar con el movimiento y el ejercicio con preguntas vinculadas a la neurociencia y la salud cerebral.

Mirando su trayectoria, el Alumni reconoce en la curiosidad uno de los principales motores de su desarrollo profesional. Por ello, su recomendación para quienes hoy comienzan a formarse en la Universidad es acercarse a sus profesores y grupos de investigación. «Si algo les genera curiosidad, si tienen una duda o si hay un tema que les interesa, acérquense a sus profesores, conversen con ellos y sigan buscando respuestas», aconseja. Una invitación que refleja, en buena medida, el mismo camino que él comenzó a recorrer en la PUCV y que hoy lo lleva a buscar nuevas respuestas frente a uno de los grandes desafíos para la salud del futuro.

Dirección de Empleabilidad y Red Alumni

 

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